

“Vamos a hablarle al cliente o proveedor para que veas”
En las organizaciones, uno de los peores errores que podemos cometer es corregir a un colaborador frente a un cliente o proveedor. Y si ya sabemos que esto afecta dentro de una empresa, ¡imagínate cómo se multiplica el impacto cuando se hace frente a un cliente o proveedor!
Es común escuchar frases como: «déjame llamarlo para regañarlo», pero esta es una percepción errónea del servicio al cliente. Regañar a un miembro del equipo en público no solo daña la moral y la dignidad de esa persona, también deteriora la confianza interna de la organización. No hay justificación alguna para ridiculizar a un colaborador frente a otros; al contrario, es la receta perfecta para el fracaso.
Cuando abordamos una falta frente a un cliente, lo ideal es hacerlo con el mayor tacto posible, mostrando madurez y compromiso hacia la promesa de valor que hemos hecho como organización. Cualquier corrección debe ser en privado, con mesura y profesionalismo, garantizando que el respeto mutuo prevalezca. No solo se trata de proteger la integridad del colaborador, sino también la cohesión y la confianza interna de la empresa. Si esto ocurre frente a un proveedor, el daño es doble: afectamos la autoestima del equipo y la percepción externa sobre nuestra empresa.