

Por qué estamos así
Soy un fiel creyente en la ley de la causa y el efecto. Todo, absolutamente todo en una empresa y en nuestra vida personal, es hoy como es debido a las decisiones que tomamos en el pasado. Estas decisiones nos trajeron hasta aquí, para bien o para mal. A veces decimos: “qué exitoso es”, cuando en realidad deberíamos decir “qué buenas decisiones ha tomado”.
Si nuestra organización atraviesa momentos difíciles y no entendemos por qué, tal vez sea hora de revisar las decisiones que nos llevaron a este punto. Michael Hall, en su libro Executive Thinking, afirma que el ser humano, en general, tiene dificultades para tomar buenas decisiones, y que este es un proceso que se aprende con el tiempo.
Pero, ¿qué hacer cuando las decisiones que hemos tomado —sean buenas o malas— ya nos trajeron hasta aquí? En mi opinión, necesitamos enriquecer nuestro proceso de toma de decisiones. Esto implica aumentar nuestro conocimiento y los datos necesarios para evaluar cada alternativa, basándonos en la experiencia que nos ha llevado hasta aquí. También se requiere humildad para reconocer nuestros errores y adaptarnos a nuevas formas de hacer las cosas.
Al final, cada decisión que tomamos nos llevará al resultado inherente a esa elección. No es magia; es la ley de causa y efecto en acción.