

El valor de la "oferta de valor"
Es que son mis amigos, no me van a dejar.
Siempre he sostenido que la oferta de valor de una organización no puede basarse en la confianza de que los clientes a quienes vendemos son nuestros amigos, en que hemos tenido relaciones de años con ellos, o en que nuestros proveedores comparten estas mismas características. Si confiamos únicamente en esas relaciones, créanme, esa empresa está en riesgo de desaparecer. Al fundamentar nuestro negocio en vínculos personales o de años, nos relajamos respecto a lo que realmente debemos ofrecer como valor para nuestros clientes y para todos nuestros grupos de interés: colaboradores, accionistas, proveedores y la comunidad en general.
El proceso de institucionalización de una empresa no debe enfocarse solo de las paredes hacia adentro; debe trascender hacia afuera y en todas las direcciones. La verdadera oferta de valor se sustenta en ser los mejores en diseñarla y ejecutarla. Al lograr esto, nuestros clientes llegarán, pero no por ser amigos o familiares, sino porque realmente les ofrecemos algo de valor significativo.
Lo mismo aplica con los proveedores. Necesitamos trabajar con aquellos que realmente sostienen nuestra oferta de valor, no con proveedores deficientes solo porque son conocidos o familiares. Esa estrategia no es sostenible. Cuando tanto clientes, proveedores y colaboradores valoran lo que sucede dentro de nuestra organización debido a una oferta de valor profunda, entonces vendrán por cuenta propia. Porque aprecian y reconocen el valor real de lo que la compañía ofrece en todos sus aspectos.
Así que te invito a reflexionar: ¿puede tu oferta de valor sostenerse en el tiempo?