

Sí pueden ganar mucho, pero no quieren.
Uno de los errores más comunes que he observado es el diseño de esquemas de compensación que no tienen claridad, que cambian constantemente y que resultan inalcanzables para los empleados. Esto puede tener un impacto negativo en la moral de cualquier equipo. A menudo, el único que realmente entiende cómo funciona un esquema de compensación es el dueño o directivo, y piensan que con ello todo mejorará. Pero la realidad es que esto rara vez sucede.
He visto esta situación de manera repetitiva: se invierten horas en crear sistemas de compensación extremadamente complejos, sobre todo aquellos que dependen de variables, basados en una visión idealizada de cómo deben funcionar las cosas. Sin embargo, la diferencia entre esa visión y la realidad de lo que las personas necesitan entender para ejecutar de acuerdo con los criterios reales de compensación es abismal.
Mi recomendación es simple:
1. Primero, establece claramente los objetivos y las conductas que realmente necesitas incentivar.
2. Una vez que tengas esto definido, diseña un sistema de compensación alineado con esos objetivos.
Y aquí viene una sugerencia importante: pide ayuda al momento de diseñarlo. Es muy fácil caer en la tentación de querer ser “todólogos” y pensar que somos expertos en todos los temas. Pero en la realidad, existen variables y aspectos que requieren la experiencia de un especialista para ser diseñados correctamente. Intentar hacerlo todo con una hoja de cálculo sin la ayuda adecuada puede llevar a resultados muy lejanos a los esperados.
Es bastante común ver equipos desorientados por sistemas de compensación que no cumplen con los objetivos organizacionales. Así que, antes de implementar un sistema, asegúrate de que esté bien diseñado, sea comprensible y esté alineado con lo que realmente necesitas.