

Hay empresarios y directivos que, aunque no lo crean, son consumidores de equipos. Sí, lo he visto una y otra vez. Es como el profesor al que todos sus alumnos reprueban: el problema no son los alumnos, sino el profesor. En las organizaciones ocurre lo mismo. Si un equipo directivo o de colaboradores no funciona, quien no está cumpliendo con su papel es el líder organizacional, ya sea empresario, dueño o director.
Esto no significa que el líder no sirva y ya, sino que probablemente no cuenta con las capacidades necesarias para hacer que su equipo florezca. La buena noticia es que estas habilidades se pueden adquirir. Si estás en esta situación, el primer paso es aceptarlo. Luego, busca preparación e información para adquirir herramientas que te permitan manejar y desarrollar mejor a tus equipos. No tengas miedo de pedir ayuda, ya sea a través de mentores, cursos o asesores especializados.
Aceptar esta carencia no sólo te ahorrará una gran cantidad de recursos, sino que también te permitirá crear ambientes de colaboración mucho más armónicos. Un líder que crece y se desarrolla se convierte en el motor que impulsa a su equipo, y así, juntos, logran resultados extraordinarios.