
El compromiso de los colaboradores en una organización depende de que sus intereses personales y los objetivos de la empresa estén bien alineados y se cumplan de acuerdo con las metas establecidas. El compromiso es una actitud que surge cuando los colaboradores sienten que lo que están haciendo forma parte de un objetivo compartido al que todos aspiran.
Un grupo de trabajo que no se siente comprometido o un colaborador sin sentido de pertenencia buscará lo que necesita en otro lugar si no lo encuentra en nuestra organización. Esto crea un ciclo, que puede ser vicioso o virtuoso. Si un colaborador no encuentra en la empresa lo que está buscando y sus intereses no están alineados con los de la organización, la desmotivación crece progresivamente. En cambio, si hay una alineación entre los objetivos de la empresa y los intereses individuales, se genera un ambiente de crecimiento y armonía, con comunicación fluida y respeto mutuo. Esto nutre los ideales compartidos y permite que se logren de forma sostenida. El compromiso se convierte en un resultado natural, al igual que la motivación para avanzar.
Curiosamente, este proceso también impacta al empresario o directivo. Al ver que la experiencia de trabajo junto a su equipo se alinea con los ideales personales y grupales de la organización, el empresario obtiene una satisfacción profunda, que impulsa su propia mentalidad y ambición de trascender.
Lograr colaboradores comprometidos depende, en gran medida, de la capacidad del empresario o directivo para sembrar claridad y dar rumbo a la experiencia organizacional que todos están construyendo juntos.